La música como producto cultural permite vivir experiencias desde lo racional, lo emotivo y lo corporal, esto es gracias a que el sonido no es un objeto concreto, tiende a materializarse en las propias emociones y en el sentir del cuerpo, posee armonía, timbre y ritmo, lo cual influye tanto en el que crea, como en el oyente.
La música posee un carácter atemporal, se nos presenta como un producto artístico-cultural que no posee tiempo ni espacio determinados, además crea
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