Vengo de aquel
que traía un sombrero alón
un forastero en su propia tierra –decían-
que enamoró a la estrella
que danzaba en su cielo marrón
la hija de Orión
engendrada en el no tiempo del amor
en presente continuo
liberaronse tras el bosque
de elefantes
hasta la venida de los soles
sólo candores,
en aquel entonces nadie sabía
de sinsabores
sólo candores
no hay sinsabores
repitiéronse
hasta que se hizo visible
la pequeña luz
la de alas de celofán
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