Si hay algo que me molesta de mi querido país, es ese afán por enlodecer al que se hace rico en forma lícita.
El que tiene mucha plata, es visto casi como un villano, un sinverguenza, alguien que debiese dar explicaciones de “donde sacó la plata”. Aunque por muy buenas que sean, ya está condenado socialmente.
Chile ha entrado en una oscura crisis conceptual. Nuestra sociedad ve con muy buenos ojos, al emprendedor, al esforzado trabajador que con unos pocos
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