Ayer me tocó almorzar en un restorán de comida italiana, fundado por un boxeador retirado, hijo de una familia de Italianos inmigrantes.La comida era increíble, los platos abundantes, las pastas para morirse, las salsas sabrosísimas, y el menú muy entretenido (cada plato venía acompañado de una descripción).El sitio no era elegante, pero muy limpio, ordenado con una excelente atención (por italianos o latinos), todos de uniforme y se notaba que estaban entrenados para dar un trato familiar, casi de amigos.Distaba
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