Los días que estuve en Dublín alojé en los famosos Hosteling, una red mundial de albergues que nada tiene que envidiarles a un buen hotel. En estos hostelings uno encuentra todo tipo de personas. Recuerdo haber conocido a artistas, músicos, poetas, ingenieros, en fin, todo el mundo llega a estos albergues.
Recuerdo que uno de los personajes pintorescos hacía siempre el mismo gesto al verme : apuntaba con su dedo a su muñeca en símbolo de preguntar la hora. Por supuesto, yo se la decía. Cada vez que me veía apuntaba su muñeca, y cada vez yo le decía,
(Read more)
