Yo no oigo al río, porque aquí no hay
No miro una montaña, tampoco las hay
No miro los bosques, también no los hay
Yo no miro las praderas, no las hay
Qué miro señor tu cielo azulado
Y de noche tu cielo estrellado
Camino entre piedras calcáreas
Entre arbustos y yerbas espinosas
Si es de día soporto tu calor que deshidrata
Cuando es la noche refresca mi cuerpo
Camino por caminos que otros han pisado







