Esta reflexión surgió con una amiga, hablando de cómo, viviendo a apenas 4 cuadras de distancia, nunca nos tocamos el timbre para tomar un té o un café... (y, como se ve, degeneró en situaciones/excusa que, en nuestra calidad de féminas, explotamos, o explotaremos o vamos a explotar en algún momento): Llegamos a la conclusión que muchas veces somos unas verdaderas mártires, sé que suena too much, pero tiene algo de cierto. Por lo menos desde que pasamos a convertirnos
(Leer más)