Quisiera que me tocaras y poder sentir el peso de tu mano acariciando mi espalda, que descienda y se pierda en mi más profunda humedad.
Quiero que me huelas, que acerques tu nariz a mi cuello, que la hundas entre mis pechos, que hurguetees con ella entre mis piernas.
Quiero que me roces sólo con tu mirada, con tu apetito contenido, con tu ímpetu de hombre en celo, con tu pasión exacerbada por mi.
Que me destapes, navegues sobre mi
(Leer más)