Ahora quiero recordar aquellos días en que fui por cinco años integrante activa de La Cruz Roja de Chile.
La sede de La Cruz Roja en la comuna de La Cisterna se encontraba en una inmensa y antigua casona de la avenida Pedro Aguirre Cerda, cuando ingresé su presidenta era la Sra. Etelvina Bonilla de Arancibia, así se le debía nombrar, era usual en ese tiempo el “de” para indicar su estado civil, era una mujer muy bondadosa y muy querida en la comuna.
Recuerdo que tenía clases teóricas y prácticas, dos tardes a la semana, después en segundo año tuve práctica en el hospital Barros Luco y en tercer año fui a práctica al hospital de niños Exequiel González Cortés, siempre cumpliendo con dos veces a la semana con policlínico en la sede de la Cruz Roja. A todo esto seguía mis estudios secundarios y luego los primeros años de universidad. Como ven ocupaba muy bien mi tiempo.
Nunca olvidaré el día de mi juramento como enfermera de la Cruz Roja de Chile, fue emocionante y de mucha felicidad. Existieron muchas situaciones que me conmovieron y templaron mi personalidad, hasta el día de hoy, me refiero a la solidaridad con mis semejantes.
(Read more)