Como nos entregaron el departamento el viernes por la tarde, ya el sábado estábamos temprano –con la incondicional presencia y apoyo logístico de Pelao (¡Gracias, amigo!)– allá, con champú para la alfombra, cloro para la cocina y el baño, aspiradora y limpiavidrios, todo perfectamente organizado por la Coti; además de las primeras lámparas, adornos, el equipo de música, la televisión y el PS2, para comenzar a poner a punto el departamento donde nos mudaremos definitivamente el próximo domingo luego de que traigamos los muebles que mis papás nos prestaron desde el campo.


