El Blue Mint de Ambrosoli es uno de los caramelos más lindos que he visto en mi vida.
El té de Jazmín -decualquiermarca- uno de los más deliciosos del rubro.
Mi celular, uno más de aquellos bellos pero inservibles. Según mi primo, "parece tablero de audi" (¿?). Según yo, es una soberana porquería que se descarga de mirarlo. Pero su ringtone es el más maravilloso y único del planeta. Y hace sonreír a la gente cuando suena en la micro.
Mi tazón es el último de una larga fila de recipientes de agua caliente destrozados por el familiar de turno.
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