¿Gonzalo Henríquez sabrá de la cantidad de veces que nos hemos cruzado en la calle?
¿Sabrá que su cranéo(*) lleno de rizos destaca sobre la gran masa peatonal? ¿Que por una milésima de segundo se me olvida que no lo conozco y busco su mirada para decirle hola (y luego me pongo colorada y camino un poquito más rápido, huyendo de su cara de culo institucional, su mirada de intelectual, su expresión burlona -a que sí- y tan pero tan
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