Ayer ví, como varias veces antes, un espacio de propaganda que nos induce al consumo de un determinado papel higiénico.
Parece un tema trivial y poco agradable.
Precisamente ahí radica la mayor belleza e ingenio de los publicistas.
En el desarrollo del tema aparece una niñita vestida de bailarina quién acude a su papá para explicarle que en el baño no hay determinada marca del producto.
Para que seguir con el relato.
Lo importante es la gracia, finura y colorido con que culmina la publicidad.
Me parece un creación admirable.




