Un par de semanas atrás me reuní con una vieja amiga socióloga, una de esas mujeres activas, muy simpáticas e independientes. Me invitó a una obra de teatro que le habían recomendado, algo semi-feminista en el discurso, pero muy sensual y estético en la forma. En definitiva: una propuesta muy “doblevincular”, es decir, que en un nivel comunicativo dice una cosa, y en otro nivel otra muy distinta, tal vez contraria; las propuestas doblevinculares están muy de moda en el
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