Cuando se abrió el gallinero, en los Diarios Ciudadanos, seguramente
más de alguno soñó con tener muchas visitas, muchos comentarios,
alguien quizás se entusiasmó porque vio un buen negocio, otros porque
podrían publicar.
Y por eso mismo, por tratar de predecir se te van la imágenes por lo típico, nunca
fuimos capaces de visualizar algo como lo que ocurre hoy. Siempre pensamos que íbamos a estar con pollos
comprometidos, hasta la última pluma en el messenger, a veces
trasnochando por
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