Hasta que un día no la vi mas pararse, tampoco se quejaba, apenas comía. Me fijo en su cuerpo por si había algo que la atormentaba, pues bien, en su patita tenía un maldito huachi.
Hasta que un día no la vi mas pararse, tampoco se quejaba, apenas comía. Me fijo en su cuerpo por si había algo que la atormentaba, pues bien, en su patita tenía un maldito huachi.
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