Alimentando a los perros del camino, escuché de repente ladridos que no reconozco, son entre miedo y tristeza. Me detengo a observar, miro hacia detrás de un árbol, que impresión…son tres cachorras trillizas, iguales en apariencia. Intento acercarme, me siguen ladrando,están hurañas, inseguras, como es costumbre cuando recien son tiradas al abandono, entonces les dejo comida y agua. Me alejo. Ya las volveré a ver me digo, con la idea de que me las ganaré de a poco para que
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