Un día, una tarde, una noche. Un minuto, una llamada, un mensaje. O hasta un mail. Todo me vale, todo me sirve, todo me emociona. Solo hazlo. No te lo pido. Pero pucha que me encanta. Una letra, una palabra, una oración, una mirada, o un gesto, todo me vale. Todo es una puerta ha. ¿Hacia donde? No se, quizás a ninguna parte. Nunca me mostraste una posibilidad de camino, solo montañas, pasos cerrados y senderos inhóspitos por los que
(Leer más)