No me lo podía perder estando en el litoral central, fui a ver a Goran Bregovic a la playa chica de Cartagena y fue increible la fiesta que se armó. Fue una maravillosa
presentación con una particular música de acordes clásicos, sonidos de los balcanes y de fiesta gitana.
Vestía de blanco, como un loco borracho de notas y de whisky, y rodeado de una orquesta de violines. bronces y voces celestiales de un coro sinfónico y dos coristas tradicionales.
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