Desde el momento de la concepción, el bebé recibe la influencia de su entorno. Mientras que en el útero materno lo rodeaba una atmósfera sueave, tranquila y mullida, con luz tenue y sonidos amortiguados, la llegada al mundo implica un choque con una realidad que puede ser un poco traumatica. Por eso es importante ahorrarle al recién nacido la mayor cantidad posible de sufrimientos y sinsabores.
Esto se logra con armonía y equilibrio, no sólo de la energía del hogar, sino también entre sus habitantes.
La energía afecta de manera muy particular a los bebés. Es muy importante que circule
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