"En muchos de los países en desarrollo del mundo, la vida es excesivamente difícil para el hombre, pero con frecuencia mucho más lo es para la mujer. Debido a las diferencias culturales y a las decisiones históricas del hombre, las mujeres son tratadas como ciudadanas de segunda clase. Muchas de las decisiones adoptadas por las sociedades y por las familias se hacen en función del hombre. La voz de la mujer no es escuchada. Sus opiniones, y con frecuencia sus vidas, son tratadas como prescindibles y faltas de valor.
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