
Hoy con mi con Dieguin empezamos a recorrer varios cementerios, por razones que el contará en el momento que sea oportuno, pero esta visita me hizo tener las ganas de escribir en cierta forma el postulado de cómo me gustaría que fuera el día en el cual me toque partir hacia el patio de los callados. Realmente creo que nunca he sido un santo, así que lo más probable es que no sea el cielo el lugar donde seré recibido, pero bueno, he aquí mi postulado y deseos para el día en que me toque convertirme en alimento para gusanos.
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