EL MENSAJE
Me senté de un golpe en la cama, mi celular no estaba y él menos, lo busque a los dos por toda la casa, pregunté a los niños si habían visto mi aparato y a su padre, pero ninguno sabía nada, estaban insertados en los dibujos animados que a esa hora los hacían girar como trompitos desbocados por toda la habitación. Mis bebes eran mi alegría, mis compañeros, pese a que eran relativamente pequeños notaban que algo no andaba bien en casa desde hace unos meses, no decían nada, pero cada vez más se perdían por días enteros (Read more)
