Dentro de la imaginería popular, cuando hablamos de creatividad e innovación, es imposible no pensar en la imagen de la “ampolleta” prendiéndose en nuestro cerebro, ese chispazo divino en nuestras mentes. La verdad es que esta imagen tiene un “background” socio-cultural fuertísimo desde los tiempos de Aristóteles, pasando por Descartes y la revolución industrial, que han hecho del racionalismo y reduccionismo nuestro modelo de conocimiento y modulado nuestra educación. Es así como el foco de nuestro desarrollo como persona está
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