Debo confesar, que me sorprendiò absolutamente, por lo inesperado y ràpido que pasò..
En un semàsforo en rojo, a las 7.30 a .m. una niña me entrega un publimetro, y siempre los recibo, aunque muchas veces no los leo, pero..
En otra luz roja, empecè a hojearlo y encontrè esta bella poesìa. Ahì me di cuenta, no sòlo de lo linda que era, sino de lo bien que le hace al que camina a esas horas, para alcanzar la micro, al que va en su auto, al estudiante, al trabajador etc etc, el recibir este diario, que si bien sòlo
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