Luego del destierro estricto e imperecedero
del cobijo de aquel ensueño,
en que abandonado y solitario este animal quedo,
en que este gentil monstruo paulatino de su única musa se alejo.
Luego de desbordar lágrimas en tortuosos llantos,
volví a verte detrás de la despiadada muralla del tiempo,
y la lejanía infinita aun me dejaba ver tu cuerpo
aunque tu pálido rostro ya se había hecho eterno.

