Que agónico suena tu nombre,
en este instante de desangre,
te me escapas pausada,
huyes espantada,
desechada del hogar que sutil te cobijaba,
no se si volverás repentinamente,
de golpe destellante y descendente como acostumbrabas
o si realmente esta es la inevitable despedida,
pues olvide que no te olvidaría.
Te desases paulatina cual espuma,
cual hielo entre mis venas,
mi cabeza, mi alma,
Y el desvelo me lleva fluyendo abismante
entre sueños degradantes,
tu imagen pierde su correcta composición
se transmuta en innegable dolor.
Te escapas, escapas lenta
y me alborotas cual colmena, cual bandada.
Te vas, te vas de
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