Cuando joven me encantaba una canción de Domenico Modugno, decía que la distancia es como el viento, que apaga los fuegos pequeños, pero enciende los grandes, deseaba en esa época encontrar un fuego grande, tan grande que ni el tiempo ni la distancia fuera capaz de apagarlo, ha pasado el tiempo y con él una cantidad enorme de fueguitos que nunca dieron la talla para grandes, así se me va secando la infancia entre las manos y sigo caminando a ciegas por la vida, solitario, entretejido en la maraña de los días, doy la espalda al alto mediodía. No tengo
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