Cerca, miles de olivos bordan la tierra como en punto cruz. Hemos llegado hasta aquì, a la tierra de los olivos y chopos, romero, aulaga, encina, coscoja y esparto. La sierra nevada cargada con su blanco manto. Son los paisajes del mismìsimo Lorca. Y la torre de la Vela surge como un gran estandarte, visible en todo el valle. La noche nueva nada sigilosa, no, ni el frìo espanta los petardos y luces artificiales enfiestadas. El ùltimo moro estuvo aquì.
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