Es difícil comenzar, pero ahí vamos: tengo cáncer. Hablar de cáncer lleva de inmediato a palabras que viven en nuestros discursos sociales más profundos sobre esta enfermedad: muerte, terrible, pobre hombre, sufrimiento, victima, costos, etc. Mi cáncer se llama cáncer linfático. Lo digo para aclarar que en la escala de cánceres hay de todo. Este es de los manejables, controlables pero requiere estar ahí siempre al pie del cañón con los cuidados. Pero el impacto personal por las sensaciones, los
(Leer más)