Por: Fernando Balcells. Si en Chile la educación es un fracaso, es probable que sea porque nunca hemos asumido cómo es el ciudadano que necesitamos. Desde muy antiguo entre nosotros, ha existido un quiebre entre lo que la cultura y la economía le piden a la educación. Decimos que queremos ciudadanos cultos, técnicamente sólidos, autónomos, solidarios y emprendedores, pero hasta hace poco, las empresas han necesitado poco más que mano de obra pasiva, disciplinada y no calificada. Podría decirse, desde
(Leer más)