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Sigo esperando en secreto encontrarte en mi jardin
y que nombres certero cada una de las flores que me hiedran
que traces un gran surco en el mismo centro
por donde corra en pendiente el bello hábito de quererte bien
y tridente liberes el embrujo que raptó el si y su hueste de bailarines elocuentes
me tiene harta el banquillo, la sombra y la extensión peregrina
harta de estar sustraída y a penas presente
harta de intentos bucólicos
de nieblas
de a medias
de casis
de cercas




