La desazón en la DC se nota, y no es para menos, la maldita corrupción ha llegado a sus playas, les guste o no, es así. Fue necesario que pasaran más de 10 meses de tensas relaciones al interior del partido, incluida la expulsión de Zaldívar y la renuncia de un grupo de diputados para que su omnipotente Tribunal Supremo decidiera suspender, por seis meses, los derechos de militante de Luis Ajenjo. Cuestión no menor tratándose de un pariente directo de Soledad Alvear.
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