Con rabia, dolor, angustia e impotencia, he recibido esta mañana la cruel noticia de la tragedia vivida esta mañana en la comuna de Peñalolén. También, la viví con desespero, pues mis padres y cinco hermanos viven frente al lugar de esta horrenda tragedia. Gracias a Dios, ellos están bien, impactados, pero bien. Mi madre, funcionaria de la Municipalidad de Peñalolén (que se ubica a menos de 200 metros del sitio del siniestro), tiene por costumbre ir al Estadio donde ocurrió este fatal hecho. Mis tres hermanos pequeños, entrenan y hacen fútbol en esas canchas en verano; mil gracias doy

