La verdad no sé por qué se me viene encima.
Ese capítulo que no quedó sellado,
esa canción que le faltó la estrofa final
y que pegajosa se quedó dando vueltas
caprichosa y dominante.
como si supiera cuando la necesito
pues se aparece, me encierra
vacilando entre la inmunidad y la incertidumbre.
No tengo la certeza de cuanto podrá ser
mas si este implacable otoño
con su millonada de hojas suicidas
no bastara para ponerse melancólico,
entonces, resucitan ellas.
Pasiones apestadas por el gladiolo
ausencias desterradas por sinceras,
indómitas e inapagables que tras agotarse
de insistir en esa incómoda obviedad
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