La otra Noche tuve una visión
al parecer me encontraba en un extenso páramo
a simple vista desolado, hostil, seco y caliente
pero habia algo más.
la luna en frenesí, cual relámpago
que revienta en mis pupilas, con centelleante fulgor,
Reflejó el ardor de las infinitas arenas rojizas.
El viento acariciaba mi pecho con su brisa,
como si cada uno de sus cinco dedos
Fuera sólo para mí, en la inmensidad
interminable. Oasis cálido de la alegría
Mano luminosa del placer
Porqué te habías escondido?
Y porque siempre te desnudaste frente a mis ojos?
Convencido de que nunca iba a

