A David Arneson, cuando era niño, en el colegio no le gustaba especialmente la historia, pero sí imaginarse que participaba en las batallas y qué haría para cambiarlas y, sobre todo, ser un héroe. Así que, en casa, jugaba a los soldaditos y a las batallas navales sobre mapas y con barcos y ejércitos en miniatura. Esa afición fue lo que llevó a este diseñador y programador informático, fallecido el 7 de abril en Saint Paul (Minnesota, Estados Unidos), a
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