Una de las mejores obras de Mario Vargas Llosa, la Fiesta del Chivo nos mete en la República Dominicana de Trujillo, en la asidua violencia de su gobierno, en los promenores de la preparación de su muerte por parte de un pequeño grupo de conspiradores. El relato se sitúa desde fuera, desde las memorias de un personaje que ya ha visto ocurrir todo aquello y que más bien restaña sus heridas tras largos años de exilio.
Hay algo en la prosa de este libro que no sé descifrar, pero que lo hace a la vez más duro y más embriagador
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