Aquella tarde salí a pasear. Después de tantos años de incertidumbre aún andaba perdido, deambulando por las circunvoluciones de un extinto recuerdo, de la más primordial memoria, del secreto de mi propio origen. Quizás hoy pudiera encontrar la respuesta.
Al mirar al cielo de mi propia inquietud, descubrí algunos nubarrones atenazados a la luz de un Sol de la conciencia que se esforzaba en tomar posesión de mis más ancestrales olvidos. ¿Cuándo podría rasgar por fin el velo de mis más profundos secretos, aquellos que dormitan en lo más hondo de la primigenia memoria perdida?. El cauce de un


Sabes quien soy, ¿verdad? Soy un hombre de la lluvia.
