Cuando comencé a usar Linux por primera vez, no solamente descubrí el maravilloso mundo del Software Libre, sino que también cómo con una mezcla de compañerismo, pasión, un poco de tiempo y ganas de hacer las cosas, un software o sistema operativo podía perfectamente hacerse conocido sin el respaldo vital de alguna empresa u organización de peso. Este nivel de colaboración permitió que GNU/Linux pasara de ser un sistema netamente underground a un super sistema mainstream, modular, escalable y para
(Leer más)