Mientras caminaba por las calles me dediqué a observar como siempre, las arquitecturas y el paisaje urbano. Me lamentaba (también como siempre) de la infinidad de casas especiales que han sido destruidas para ser reemplazadas por edificios sin ninguna originalidad , moles de cemento que nos roban la luz, el cielo, las estrellas, la posibilidad de mirar el horizonte y la capacidad de admirarnos por la belleza de un espacio.Cuando paso enfrente de uno de esos edificios, no pienso ni
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