Por permitirme comprobar, que el mapa no es el territorio, que las líneas divisorias conocidas como fronteras son solo paradigmas que se forman en los seres humanos, que de la situación de la aldea global pasamos a la situación de un mundo globalizado. Lo anterior nos permite afirmar con certeza que somos ciudadanos del mundo o dicho de otra manera ciudadanos del planeta.
Que la frase, que escuchábamos como remota, “cada persona es un mundo y que cada mundo es una persona”, no está muy lejana a la realidad, inclusive se llega hablar de ¿cuántos planetas está consumiendo cada persona? para significar el daño al medio ambiente y el futuro dramático que les espera a las próximas generaciones, nuestros descendientes, sino hacemos uso racional de los recursos naturales como bienes sociales o del planeta.
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