Este último tiempo he estado dedicado a la construcción de Chile Primero en Arica y Parinacota. Junto a un equipo de profesionales jóvenes y otros con espíritu joven hemos recorrido diversas poblaciones de Arica. Hemos dejado los pies en la calle. La franca conversación con vecinos y dirigentes sociales nos ha ido confirmando el diagnostico de la crisis de liderazgo que existe en nuestra ciudad. Ha sido una experiencia físicamente cansadora pero muy revitalizante humanamente hablando. Toda buena experiencia tiene partes amargas y defraudantes, quiero compartir con ustedes una que en lo personal me ha tocado bastante.
En la conversación con vecinos es recurrente que muchos de ellos se nos acerquen y digan en tono desafiante "a mi los políticos me han ofrecido el cielo y la tierra". Pongo mayor atención y pregunto ¿Qué le han prometido vecino/a?... entonces muchos responden ?me han prometido trabajo por apoyar a tal o cual?. Entonces la pregunta de rigor ¿y le han cumplido?, claramente la respuesta general es NO.
Debido a lo recurrente de la misma conversación en distintos sectores de la ciudad, he caído en cuenta que esto es un fenómeno descontrolado. Nuestros líderes políticos locales han utilizado a gran cantidad de vecinos jugando con la ilusión y urgencia de conseguir un puesto de trabajo. Y lo han hecho en un terreno muy delicado por lo finito y escaso de los puestos de trabajo que un líder político puede administrar. Pelados, guatones, flacos, rojos, azul con amarillo, políticos todos? han producido un círculo vicioso: el apoyo a un candidato u otro depende únicamente de quién ofrece más. La compra y venta de votos hace parecer a la actividad política (sobre todo en campaña) al ejercicio de ir al supermercado: cada cual elige lo que le trae mayores beneficios personales. No hay espacio para pensar en Arica ni en las nuevas generaciones.
Cada conversación es momento para educar y hablar claro: señora/señor, ser político no significa repartir ilusiones de pegas que nunca llegaran. Cuando un político le ofrezca trabajo a cambio de su apoyo, no le crea. Seguramente a su vecina le dirá lo mismo. Por otro lado sáquese de la cabeza la expectativa que el político debe darle trabajo.(Read more)