Generalmente cuando traigo de visita a la ciudad a amigos y turistas la reflexión es la siguiente “aquí hay más cafés con piernas que librerías”. Y no lo dicen en un tono moralista ni nada menos, sólo que les impresiona que los “ariqueños no lean”. Mi respuesta explica rápidamente que esto se debe a que el mercado de Tacna es el que aprovisiona la mayor cantidad de libros a nosotros los ariqueños. Al menos esa es mi respuesta tranquilizadora a tan grave acusación. En alguna oportunidad también respondí que en Santiago era más evidente ver que los ciudadanos leían ya que las largas distancias hacen que el metro y la micro sean un lugar de lectura recurrente y público. Volviendo a Tacna, no hay visita que no regrese con libros: además de ser más baratos tienen una gran variedad.


En el libro