He encontrado en el blog del diputado Marco Enriquez, un artículo en torno al clientelismo político que me pareció interesante de compartir. Hay aspectos como la "oda a las encuestas" y la farándula que inunda el estilo de hacer política, que el diputado revela en el texto y que merecen ser reflexionado.
"Nada sacamos con decir que en mi gobierno se entra y se sale con las manos limpias y se puede meter tal vez las patas, pero no las manos. Mientras no enfrentemos de raíz el tema de la probidad política en el Estado, los
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Tiempo de conmoción y reflexión nacional. Un amigo me comentaba "¿Y quién quiere ser político?, si es el oficio más desprestigiado que tenemos en Chile. ¿Quién querrá trabajar en el estado? ¿Quién quiere ser servidor público?"
Es cierto que Chile no es un país corrupto, existen casos de corrupción graves e intolerables.
Pero es más cierto aún, que ha existido y con los hechos recientes se ha agudizado un malestar profundo y hasta agónico, respecto a el estilo de hacer política en el país.
Fenómeno por lo demás, existe acá, pero es mucho más generalizado en el mundo. Algo de fondo ya no sintoniza entre la ciudadanía y la clase política, algo de fondo que parece ser rebatido por los políticos profesionales como un fenómeno circunstancial, que con declaraciones de buena crianza se puede resolver. Con mucha claridad se deja entender en el discurso que
Jorge Domínguez
Director Nacional de Atina Chile
Dicen que el triunfador es el vivo, el rápido, que "todo vale" con tal de conseguir el bien del país, que no hay que hacer demasiadas preguntas: "esas son cosas de la política".
Dicen que hasta los santos, los honestos, acaban prefiriendo la tranquilidad de una ONG, o una empresa privada, a tener que hablar de cómo estamos por casa.
Porque, dicen, "la ropa sucia, se lava en casa". Y todos piensan que no hay casa sin ropa por lavar.
Pero eso ya lo habrán oído muchas veces...
Hay gente que obviamente piensa diferente. Yo tengo un amigo que está dando una batalla; y aunque algunos no les guste, sé que la cosa va por ahí. 
