Somos parte de una cultura donde el éxito individual tiene el papel protagónico, "cada uno debe luchar para ser el mejor", pues esto trae los beneficios que anhelamos como un buen vivir, prestigio, tranquilidad familiar, seguridad personal, etc. Pero este arraigado estilo, ciega y oculta a su vez algo de fondo, que tiene directa relación con el futuro común, se olvida del sistema, del nosotros, al parecer "invisible".
Imaginemos un barco con navegantes que realizan con excelencia sus labores, donde
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