Nacemos con la ilusión de no tener golpes fuertes, cuidamos a nuestros hijos para que no los tengan, pero es inevitable, los tenemos. Ya sea la muerte o enfermedad de un ser querido, un despido laboral, el fin de una ilusión, un hecho fuera de nuestro control producto de la naturaleza, o de la acción de terceros, etc... Cuando el golpe llega, podemos pasar por varias etapas, el proceso de hacer el duelo. De mi experiencia personal y me trabajo
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