Se me hace difícil desenredar
los ovillos de la canasta
que guardamos con tanta delicadeza
No puedo descifrar cada resurrección
A veces, cuando todos duermen
entre una y otra estación
mis manos ya fastidiosas
no retienen los delgaditos hilvanes
que caen como lluvia de otoño
entonces, vuelvo a mirar tejidos deformes
Entre tus piernas y las mías
me vienen las ganas de comenzar
pero, se devuelven los puntos
de uno y de otro tejido.
En mi último cuerpo,2008