A Bernardo, tras sus pasos por las frías estepas...
Hay ciertas ocasiones en que se hace imprescindible asirse a las palabras. Modular algo que tenga cierta lógica, o por último, gracia. Da lo mismo; lo importante es decir algo, cualquier cosa que ayude a soltar este nudo que me tensa el estómago y que amenaza con estrangular hasta la última de mis tripas. Y cuesta. No es llegar y sacar la voz... es culpa del aire... este aire denso y caliente en pleno Febrero, que me hace boquear como un pescado anclado en la arena, sin que consiga emitir alguna (Read more)
