Los dioses del Olimpo deberían estar al menos inquietos, pues después que Prometeo
se robó la escritura y nos la pasó a los hombres, nos dio un
instrumento de inmortalidad, pues hasta antes de ella, vivíamos en la
exclusiva oralidad del lenguaje y con ello en lo efímero y perecedero.Con
la aparición del lenguaje escrito, un rasgo de los dioses, la
inmortalidad, se nos hace accesible. Hoy con la Internet y las
tecnologías asociadas, como los blogs, la inmortalidad se
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